Benito Martin Barrioso

 

Benito Martín Barrioso natural de Sestao, tercero de 11 hermanos, nacido en la Plaza de Sanpedro (al día de hoy 2013-12-27 tiene 94 años de edad ), domiciliado en  Sestao-Bizkaia. Viudo de Consuelo Arozamena, con dos hijas: Mariví, secretaria de La Naval y Txeli que es maestra.

 

Hombre apuesto, lúcido, amable y muy agradable. Me dice que ha estado hablando con una de sus hijas y que ya no esta para estos temas, que le supone mucho esfuerzo esta propuesta y que juntos han decidido “pasar del tema”. No obstante después de insistir y con apoyo de sus hijas ya mas relajado me ha contado sus vivencias en la guerra del 36.

Resumen de la conversación:

 Marchó a la guerra a hacer trincheras con 16 años. Después de ser rechazado junto a sus amigos –jugadores del equipo de futbol de Albiz- por su edad, por distintos batallones que estaban en Bilbao preparando el frente de defensa, es por fin admitido junto con los demas en uno denominado batallón de gudaris “Cultura y deporte” y tras un periodo corto de instrucción son llevados al frente de Lekeitio. Ahí en una avanzadilla recibe un tiro en un pie y es llevado a un hospital improvisado del mismo Lekeitio (“denominado casa del rey”). Tras dos meses convaleciente les mandan para casa pero él, junto a otro compañero tambien de Sestao, decide “volver al monte” o sea al frente de batalla.

 Los tiempos tocan a retirada y llegando a Asturias es hecho prisionero. Allí empiezan a montar los campos de trabajadores. Es mandado a León al Penal de San Marcos y luego en furgones de tren 48 horas seguidas a Teruel. Cuando llegan a Teruel casi no podían andar por estar tanto tiempo de pie en los furgones y haciéndose todas sus necesidades allí mismo. Seguido les llevan a misa (sucios, sin dormir…) con una temperatura de 20 grados bajo cero.

En Teruel cuando “el frente” aún estaba activo. Les utilizan de esclavos para a plena luz del día y frente al fuego republicano, escoltados por soldados nacionales y pertrechados de picos y palas hacer los parapetos y defensas del ejercito sublevado. Las bajas son enormes entre los prisioneros de tal manera que los franquistas deciden cambiar el sistema para descansar de día y trabajar de noche. Ni comen ni duermen. Meses y meses con la misma ropa sin ningun tipo de aseo. Benito apenas pesaba 50 kg.

 

 Pasa a hacer de enterrador por distintos frentes de batalla, haciendo grandes fosas comunes que también les servían de parapeto en los bombardeos antes de taparlas y donde al que tenía documentación le hacian un escrito de quien era, nº que tenía, y lo metian en una botella junto al cadaver…

Allí junto a él, prisioneros, hay mas gente de Sestao: Urrutia, Enrique Cuadra, Martin Kintana, José Rodriguez, Jesús Palacios, reconocen a un sargento de los “nacionales”, de Sestao llamado Juanito Talavera también de Sanpedro que les ayuda. Pide a uno de ellos la lista de todos los prisioneros de Sestao y luego que añada tambien la de todos los vascos que allí habia. Los manda a Zaragoza y los“enchufa” en distintos departamentos de intendencia y … en un mes engorda 12 kg….además forman un equipo de futbol y participan en distintas competiciones deportivas con otros, por lo que se libran de diferentes trabajos por tener que entrenar. De Zaragoza les llevan a San Sebastián al descargue de material de los zapadores o “pontoneros” allí la población les cuida muy bien, dándoles comida, limpiándoles la ropa.

Ya llegado 1942 les dan una tregua de 9 meses en casa. En este tiempo se dedican a buscar trabajo, para lo cual van al sindicato pero allí solo daban trabajo a las personas afines al régimen.

 Por fin consiguen un trabajo de pico y pala en Sondika. El transporte utilizado hasta llegar a allí era: tranvía hasta Barakaldo, bote hasta Erandio y allí cogían un tren hasta Sondika. Cuando terminaron el trabajo en Sondika les mandaron a pavimentar la Gran Vía de Bilbao (unión de la Plaza Elíptica con la Gran Vía) ,también pico y pala. Un día va con su madre al astillero y hablan con un tal Marcaida que era de Sestao y conocido de su madre y empieza a trabajar en un contrata en la Naval.

Termina el permiso y le mandan a Miranda de Ebro a hacer el servicio militar, de allí le destinan al batallón nº 10 de montaña de Jaca durante 4 años hasta 1946 que regresa definitivamente a casa.

 

Cuando le licencian vuelve a Sestao y sigue trabajando en el astillero (La Naval).