Apaizak/Curas

Los curas vascos que Franco asesinó y que la Iglesia oficial quiere condenar al olvido

Creian en una religión católica compatible con la libertad de Euskal Herria, de su lengua y de su cultura. Fueron fieles al orden establecido, confiaban en la justicia y la democracia, en el trabajo digno con un salario justo de todo vasco. Pero sus sermones eran incompatible con los intereses de las oligarquias y de la Iglesia Oficial, verdaderos diseñadores de la rebelión militar y pilares de la muerte y represión de lo mas genuino del pueblo y del clero vasco. Por eso fueron liquidados por y en nombre de Franco y condenados al olvido por los jerarcas católicos que bendijeron a los rebeldes y les llamaron ‘santos cruzados’.Zamorako-Apaiz-Kartzela

Las imputaciones que se hacían en los Consejos de Guerra contra estos curas eran: ser nacionalistas, ejercer el ministerio pastoral en vascuence y auxiliar a la rebelión, cuando en realidad eran quienes defendían al régimen legítimamente constituido.”

El clero que respaldó el poder legítimo:
En julio de 1936, “el obispo Mateo Mujika de la diócesis de Gasteiz que integraba a las tres provincias vascongadas, pese a su tendencia no republicana, denuncia la ilegitimidad de la insurrección y el empleo de la fuerza. Es desterrado a Francia.

Iniciada la contienda, un sector del clero vasco organiza el Cuerpo de Capellanes del Ejército de Euzkadi, que prestarán el servicio pastoral en las trincheras de los frentes y en los hospitales. La magnitud de la represión ejercida ofrece cifras trágicas. Unos 200 fueron encausados y juzgados en Consejos de Guerra. Diecisiete asesinados, de ellos varios todavía hoy sin aparecer.”

Tres muertos en prisión, tres condenados a muerte (no ejecutados), quince sentenciados a cadena perpetua, varios condenados a penas entre un año y 20 años de prisión y unos 800 exiliados Todos estos sacerdotes del clero secular y regular pertenecían a la única diócesis vasca de Gasteiz.”

Obispos perseguidos:
Cinco obispos siguieron a Mateo Mujika: Vidal i Barraquer, Segura, Torres, Irastorza y Guitar, que fueron exiliados y sufrieron persecución.

El Vaticano, al inicio de la contienda, Pío XI, ya enfermo, se muestra ambiguo y expectante, aunque hace una protesta por el fusilamiento de los curas vascos e incluso reparte algún donativo a los muchos emigrados vascos en Francia. En junio de 1937, reconoce al régimen de Franco. A los dos años es elegido Pío XII y desde entonces el apoyo al régimen de la Cruzada será pleno y total.


En el Estado español,
el Régimen de la Dictadura bien se encargó de ensalzarlos y hasta canonizarlos solemnemente, es hoy en dia, en esta democracia actual, cuando una vez más se vuelve a repetir el acto por el propio Papa Francisco nombrándoles “mártires de la fe” únicamente a los curas muertos o represaliados por los republicanos y lo hace en sintonía con un pronunciamiento más belicoso que evangélico, intentando todavía hoy mantener el olvido sistemático respecto del clero fusilado y represaliado de la parte republicana y nacionalista.”

Durante la Transición los golpistas y sus seguidores se auto amnistiaron, mas tarde, grandes movilizaciones populares de Euskadi les obligarian a excarcelar a unos 800 presos políticos, entre ellos, los sacerdotes que quedaban en la cárcel de Zamora. Los herederos del franquismo redactaran una ley de Amnistía para sí (“Ley 46/1977 de Amnistía”) y la convertiran en su “Ley de punto final” para los crímenes cometidos en la guerra y posteriores cuarenta años de dictadura.”

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